
Esta es la última semana de abril y mi segunda sola como recepcionista. Lunes y martes de reposo como en todo el mes y de martes a domingo en jornada de tarde. En parte lo prefiero porque así ya lo tengo más experimentado y ya se mejor como hacer todas las tareas del turno. He empezado a saber realizar correctamente las tareas, utilizar bien los cobros de los clientes, hacer bien los Check-In y saber hablar cordialmente a los clientes tanto en francés como en inglés.
Cada vez me doy más cuenta de la suerte que tengo de haber conseguido unas prácticas en Francia y haber hecho la Licencia RISLAV que tuve el atrevimiento de escoger a principio del curso académico. El mundo es de los valientes me dijeron, y eso intento hacer. Quiero hacer lo mejor que pueda todo, quiero superarme, ver hasta dónde puedo llegar y superar mis límites y adversidades.
Esta semana lo más difícil ha sido el transporte. El maravilloso RER A ya no solo hay que coger un bus en Sartrouville, sino que nisiquiera funciona en La Défense. Directamente se corta. Hay que buscar otro medio para llegar hasta Sartrouville y de allí el bus de 1 hora hasta Cergy. Horrible. El miércoles después del reposo, salí del trabajo con dos compañeros, Miriam y Javi y me encontré con la sorpresa de que no había rer A. Así que fui a coger el tren L que me deja en Sartrouville para luego coger el bus. El problema es que también estaba cortado en La défense. Por lo que la única opción hasta Cergy era coger 2 metros hasta llevar a la estación Saint Lazare, para allí esperar hasta las 00:19 a coger un tren de 30 mins que te deja en Sartrouville y de allí el bus de 1 hora. En resumen, llego a mi casa a las 2 de la mañana.
Hablé con algunos compañeros y me dijeron que esto iba a ser así hasta agosto, yo no podía aguantar más esta situación, así que pensé en cambiarme de alojamiento al menos durante el stage. Aún así, seguí aguantandome con los horarios extremos, llegando a casa a las 2 de la mañana. Al menos los problemas eran solo a aprtir de las 22horas de la noche, no durante el día.
Olvidando la pesadilla del transporte, en el trabajo voy perfeccionandolo mucho más. Me he dado cuenta que me gusta trabajar sola, ponerme mis normas y mis condiciones (siempre dentro del reglamento y condiciones del hotel), he conocido a más gente, todos simpáticos conmigo. Cada vez entiendo mejor el francés y se me hace algo más llevadero los miedos al encararme a clientes que hablan muy rápido. Hay veces que no entiendo nada y no puedo ayudarles.
A finales de semana me di cuenta del progreso que había hecho durante estas dos semanas estando sola. En solo dos semanas había fidelizado muchos clientes y entre el sábado y el domingo había conseguido 23 tarjetas Melia Rewards, algo alucinante. 11 el sábado y 12 el domingo. Obviamente, junto con todo el trabajo que tenemos que hacer en el turno, no me dio tiempo a meterlas en el sistema ya que cada tarjeta supone tener que hacer cambios en el perfil del cliente, y activarle su número de nuevo miembro meliá en una página web especializada para ello. Algo que aunque con el tiempo se hace rápido, te quita tiempo para hacer el resto de cosas. Por lo que cuando acabó mi turno se lo dejé a una compañera que trabaja en la administración de recepción. Ella era la que tendría que activarlos y meterlos todos ya que a mí no me dio tiempo.
Para mi sorpresa, al día siguiente me dijo que los tuvo que tirar ya que todos tenían ya un número Melia Rewards asignado por lo que quería decir que ya eran miembros antes de que yo les metiese. Algo que no era verdad, simplemente hizo mal el procedimiento para activarles y se equivocó en la asignación de números. En resumen, me hizo perder 23 clientes con su consecuente comisión por mi buen venta de servicio. Algo que me alteró bastante ya que me sentía orgullosa de haber conseguido tanto en solo 2 días, y menos siendo de prácticas.
Acabó la semana y yo me sentía con la suficiente confianza como para llevar el turno de tarde adecuado. Las tareas administrativas las sabía hacer todas, y el trato con el cliente también me defendía bastante bien. Lo único malo era el transporte que tanto me fastidiaba al llegar tan tarde a casa.
