
La semana la tengo entera de horario de mañana (ouverture) de 7 a 15:30. Esta vez conseguí coger el metro eprfecto para llegar a las 6:45 al hotel y tener tiempo para cambiarme y estar lista a menos 5 para subir al trabajo. Me levanto a las 5:30 para salir de casa a las 6:15 y coger el metro que está a 3 minutos de mi casa. Magnífico. Por fin puedo descansar y tener mi horario sin problemas de transprote. Contentísima.
La semana empezó bien trabajando con Alex de Chef de Brigade, me encanta trabajar con él porque es buenn jefe, maneja las situaciones y me ayuda mucho cuando tengo dudas no como otros que simplemente resoplan o intentan evitarme. Aún así, lo difícil de trabajar con Alex es entenderle su francés ya que habla muy bajito y casi con la boca cerrada que no le entiendo. Menos mal que habla también español.
El trabajo fue bien. Trabajé sola de recepcionista dos días pero me las manejé muy bien. Muy orgullosa por eso. Todo cambió cuando después de mi martes y miércoles de reposo mi compañero de trabajo era otra persona.
Con este chef de brigade, ese día, mi problema era que yo le decía que hiciese una cosa, y resulta que a final de turno no lo había hecho y claro las culpas van para mí ya que él es chef y yo la subordinada. No me parece justo. Me hace confiar en que va a hacer la tarea que me dice que va a hacer para al final a media hora antes de irnos, decirme que no lo ha hecho porque tiene otras cosas que hacer. ¿Hola? Todas las broncas luego para Lola porque no he acabado con las tareas de recepción en mi turno.
Menos mal que esta semana me tocó con David de botones que me llevo genial con él y me ayuda a desenadarme y a intentar centrarme en el trabajo y no criticar. Algo difícil en mi situación.
En cuanto a mi nueva vivienda, estoy feliz. Por fin puedo salir a tomarme algo sin problemas de transportes para la vuelta. Me gusta no tener que compartir cocina y ducha con la francesa ex compañera que vivía conmigo en Cergy que era horrible la convivencia por su suciedad, maleducación y desgana de hablarme o ser simpática.
A finales de semana, conocí lo que era de verdad el ambiente de trabajo del Hotel Meliá Paris La Défense. Es un hotel 4 estrellas moderno, el más moderno de los Meliá de París, un hotel de empresarios, de gente con dinero, de jerarquías y de profesionalidad.
Como ya he dicho, trabajar con algunos jefes como compañeros no ayuda mucho con el trabajo de alguien de mi situación. Pero durante finales de esta semana realmente he cambiado la imagen que tenía del hotel. Me he dado cuenta que hay mucha gente que aparenta y no son de verdad.
Me enteré que hay problemas entre trabajadores. Aunque eso pasa en todas las empresas ya que en el antiguo hotel en el que trabajaba como organizadora de eventos pasaba lo mismo. Siempre hay gente que no sabe adecuarse al ámbito profesional y laboral de la empresa. Aún así, eso no me incumbe, y por eso no quiero decir cosas que tampoco tengo claras.
Lo que sí me incumbe es cuando algo recae sobre mí, como ha pasado esta última semana. No puede ser que todos los días tenga que recibir alguna riña sin apenas preguntarme o escuchar la situación. Escribo la situación que después de 4 días de trabajo intenso como ya he dicho antes, el quinto y último día antes de mi reposo tenga que sufrir algo así:
Estoy sola de recepcionista, con dos chef de brigade. Más tarde se incorporó un tercero. Yo para variar iba a compartir las tareas con alguno de ellos, aunque en el fondo sabía que debía ponerme las pilas porque sabía que al final tendría que hacerlas todas por la experiencia que ya había tenido. Además me asignan otras cosas como preparar los sobres con llaves para los grupos que llegaban al hotel y solo tener que darles a cada uno su sobre correspondiente.
Recuerdo que esta semana me echaron la bronca porque el director del hotel se había quejado por la desorganización de las mesas en recepción y que eso no puede verse de cara al público.
Entre las tareas administrativas que hay que hacer en el turno, siempre hay que tener prioridad con los clientes cuando llegan. Atenderles, resolver preguntas, en resumen, tenerles prioridad ante todo. Por lo que tienes que ir rápidisimo para que te de tiempo de hacer las tareas junto las incontables llegadas de clientes o salidas de ellos. (Check-in o Check-out).
Mientras estaba haciendo los sobres con las llaves de los grupos como he dicho en el párrafo anterior, llegó un cliente que no sabía como resolverle su duda ya que aparecía como cancelado en el sistema pero él decía que era imposible. Total que tuvo que venir un chef de brigade a ayudarme porque no sabía qué hacer. Para mi sorpresa cuando vuelvo, me encuentro que todos los sobres que estaba haciendo de los grupos, no están.
Voy y obviamente le pregunto qué hizo, a lo que me responde que ya me habían avisado que no querían ver la mesa desorganizada y que la mía era un desastre y que había tirado los sobres que había porque tenía llaves esparcidas, sobres por ahí sueltos, etc.
Muerta me quedo. Me subieron los calores pero intenté relajarme para no saltar. Unido a todo el trabajo que tengo que hacer sola junto la atención correspondiente a los clientes, además me había tirado los sobres con los nombres impresos de los clientes, números de habiaciones etc, a la basura. Le pedí una explicación y encima me riñe con lo de la desorganización. Perfecto. Lo mejor es bajarme a comer y olvidarme un rato para no calentarme demasiado. Se lo cuento a otro chef de brigade y se pone como loco. Eso me gustó.
Bajé a comer pero claro, de repente no tenía wifi en el móvil, estaba sola, y tenía nervios y agobio por todo lo que me pasaba en recepción. Normalmente el descanso es de 40 minutos pero yo en 10 ya estaba de nuevo en el trabajo. No podía quedarme quieta sabiendo la de tareas que había que hacer unido a lo que me había pasado con los sobres. Uno de ellos me dijo que tenía derecho a esos 40 minutos pero mi mirada creo que le dijo todo y no volvió a decirme nada.
Por suerte a final de turno, todo mi trabajo estaba bien hecho y terminado correctamente. Antes de irme, un chef de brigade enfrente de todos me dijo que me había visto estresada que si quería hablar. Algo a lo que todo el mundo me miró y yo salí de la oficina sin apenas responder con ganas de irme a mi casa y empezar mis dos días de reposo. Creo que estas formas no son buenas para motivar a alguien que trabaja de cara al público, está consiguiendo dinero por las ventas y que representa la imagen del hotel.
Un final de semana no muy bueno, y con muchas dudas en la cabeza de si de verdad la hotelería es lo que me interesa.

