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Mi Mudanza

Mis Jefes

Después de la pesadilla de día, esta semana no estuve del todo centrada en el trabajo. Tenía mi cabeza en buscar piso, habitación, compartir cuarto, lo que fuera con tal de irme de Cergy. Pregunté desde el lunes a toda persona conocida en París y fuera de París que pudiese tener contactos allí. Busqué por todas las páginas webs y agencias con las que el presupuesto no se me excediera, ya que me había puesto como máximo los 550€, ya que ne Cergy no llegaba a 400€ por mes con todo incluído. Sabía que supondría más inversión económica pero desde luego mis padres no se opusieron al contarles la situación que había tenido que sufrir.

 

El problema era que nadie estaba interesado en alquilar su alojamiento o habitación solo hasta julio ya que siempre hay otros candidatos que buscan quedarse mínimo 6 meses y claro, eso siempre es más beneficio para el propietario... 

 

Por otro lado, intenté contactar con el Crous Versalles, la sede que se encargaba de alojar a cada estudiante erasmus en una residencia universitaria en Cergy u otros sitios cercanos para comunicarle mi altercado y decirles que me quería ir cuanto antes de la residencia sin pagar los casi 400€ mensuales. No recibí mucha ayuda por parte de Relaciones Internacionales de la Universidad Cergy-Pontoise. Contacté con la responsable que se encargaba de asignar las residencias a los alumnos pero estaba de vacaciones hasta tarde y yo no podía esperar tanto tiempo. Finalmente después de contactar con el director superior de la Universidad de manera excepcional, me dio permiso para no pagar el mes y salir a otro alojamiento. Yo feliz. Hasta que me di cuenta que no era tan bueno, ya que tenía que quedar el lunes pero por alguna equivocación se pensaban que yo les iba a dar las llaves de mi cuarto ya ese día. ¿Cómo voy a hacer eso sin tener otro alojamiento al que ir? ¿Vivo en la calle? Locos todos.

 

Por no enrrollarme, al final tuve que pagar el mes entero de mayo en la residencia y pelearme con más de una señora maleducada y grosera que me atendió.

 

Esta misma semana, gracias a un milagro de Dios, encontré una niña en Facebook que buscaba alguien para alojar su pequeño estudio en el 7 arrondissement de Paris (súper céntrico cerca de la Torre Eiffel y Los Invalidos). Hablé contándole mi interés y al momento me respondió diciendome que sí. NO ME LO PODÍA CREER!! Por fin tenía piso.

 

Esta misma semana quedé con la casera para pagarle el medio mes de mayo (algo que en cambio en Cergy a pesar de saber mi historia no me dejaron), la fianza y que me dieran las llaves. Es un mini estudio precioso, en un sexto con ascensor y con todo ya incluído en el precio (subrayando que es menos de 500€, algo raro para el lugar en el que está situado). Realmente contenta por encontrar mi nuevo pisito y de mudarme ese mismo día con mis cosas para no volver a Cergy. 

La semana con los líos de los cambios de casa y la mudanza, viajes a Cergy, etc., fue un lío en cuanto al trabajo. Tenía la cabeza en otro sitio aunque siempre intentaba hacer lo mejor posible todas mis tareas dentro del hotel. 

 

Seguía siendo la líder en upsellings de habitaciones con diferencia, algo que me sentía orgullosa a pesar de mi falta de francés y mi escasa formación hotelera. Aún así, empecé a darme cuenta de las obligaciones de los Chef de Brigade ante los recepcionistas. 

 

Siempre intento hacer lo mejor que puedo mi trabajo, pero no puedo cambiar mi manera de ser ni mi personalidad. Soy una persona impulsiva, despistada, activa y comprometida. Tengo mis cosas buenas y mis cosas malas igual que todo el mundo. El problema es que me he empezado a dar cuenta que me meten demasiada caña en lo malo y evitan agradecerme o darme la enhorabuena por lo bueno. Algo que a la larga, cansa.

 

Me han empezado a echar más broncas de la cuenta para mi gusto. Asignarme faltas que yo no he hecho o que simplemente hay cosas que yo todavía no he asegurado y puede ser que haya algún fallito que sea lo más normal del mundo apra una ersona de prácticas como yo que apenas este año empezó a hablar el francés y que apenas acaba de conocer el funcionamiento de la recepción y del sistema informático que se utiliza. Injusticia me parece a mí. Salgo del hotel más triste que contenta a pesar de los beneficios que les causo, los fines de semana que nunca tengo libres a pesar de ser de prácticas, los días feriados que tengo que olvidarme, y del bajo sueldo que corbo al mes. Sinceramente, deberían valorar más el trabajo de una, que intenta siempre hacer lo mejor que puede dentro de sus límites y fuerzas.

 

Esto, juntado con los nervios de la mudanza, imagínense, la cabeza loca todo el día.

HASTA NUNCA CERGY

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